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martes 19 de abril de 2011

Filosofía Simplista

Creada implícitamente desde antaño, la filosofía simplista data desde el origen del ser humano racional. Empero, nunca ha sido concebida propiamente debido a su aparente poca relevancia o utilidad para el evolución y desarrollo del hombre.

A causa de su simplicidad, esta filosofía es subestimada y mal interpretada, igualmente su aplicación resulta molesta y difícil al principio por excluir todo posible elemento que produzca una complicación mental –malestar y ansiedad- e inútil. Cuídese la confusión entre el simplista y el tonto, los juiciosos impulsivos podrían equivocarse con certitud.

El Pensamiento Filosófico Simplista, sin escuela instaurada, busca adherirse a los principios básicos y animales del hombre, simplificando su existencia mediante el uso de la razón objetiva y la implementación moderada de las emociones. Recurre a la reducción de las complicaciones, detalles irrelevantes, que no sirven para solventar el problema. Solo toma aquellos elementos que son esenciales para solucionar cualquier dificultad.

La visión de la vida de dicha filosofía es sencilla y su práctica es sumamente compleja para una mente que no está entrenada para asumirla. El hombre es un Ser que tiene como objetivo reproducir su especie y conseguir una buena calidad de vida espiritual, mental, física, social, profesional y sexual; por lo tanto el Pensamiento Simplista es una filosofía de vida, de existencia terrenal. Después de la muerte es posible que el hombre desaparezca o trascienda a otro lugar, físico o metafísico. Por causa de no tener certitud de su paradero después de morir -sino meras especulaciones- el Pensamiento insiste en que el hombre se sosiegue y tome para sí, durante la vida, el presente, todo aquello que le produzca bienestar, aporte óptimo desarrollo propio y colectivo y no sea dañino para otros, en otras palabras, que se ocupe de su vida y no de lo que ocurrirá luego de que ésta se termine.

Y esto es porque para el simplista todo es cuestión de vivir en el presente, utilizar el pasado como herramienta para no repetir errores y el futuro para prever y resolver complicaciones.

Se orienta a la acción y critica duramente la preocupación y el miedo. Solo éstos sentimientos y emociones han de ser considerados como alarmas sanas del organismo, sobre un posible peligro que amenace y, como tales, no deben extenderse más allá de la función básica que cumplen, por lo tanto pierden sentido (miedo, preocupación, ansiedad) cuando dejan de ser útiles y provocan más daño que la dificultad misma.

Para resolver problemas de mayor o alto grado, la persona debe organizar su mente y controlar las emociones negativas proponiéndose soluciones. Si la dificultad no tiene solvento o la persona se considera incapaz de resolverlo entonces “¿Por qué se preocupa?” dice un famoso dicho, de ser de esa manera, la ayuda externa, de personas cercanas, seres queridos o cualquier capacitado para la tarea y cuidadosamente seleccionado, es la respuesta evidente.

La Filosofía simplista es realista, considera a la vida, entendida en la forma como es vivida, como el resultado de acciones y omisiones, y no califica la dificultad de la existencia bajo ningún valor: fácil o difícil. Los juicios valorativos son siempre aproximaciones hipotéticas –y tal vez erróneas- de una Verdad a la cual el humano no puede acceder, consecuentemente el bien y mal, conociéndose como hechos relativos, subjetivos y relacionados a la cultura de un individuo o grupo, no pueden establecerse.

El Simplismo lega el poder del destino propio y personal a cada humano, quien en su libre albedrío elige y construye su vida…y si ésta será dolorosa o feliz. El autoconocimiento y la aceptación de las cualidades y defectos, talentos y debilidades es esencial para aquel que siga dicha filosofía, así la soledad es el primer paso para comprenderse a sí mismo y estar grato con la compañía propia. De esta forma el hombre que pueda estar solo y ser feliz también debe saber convivir con los suyos.

El individualismo para alcanzar la Dicha es una filosofía fundamental que la filosofía simplista comparte de buen grado. Mi pensamiento y sentir es válido, el pensamiento y sentir del otro es válido, por ende ninguno puede someter a otro, solo porque son diferentes. Porque solo el individuo que piensa y actúa por sí mismo, separado de la alienación, el conformismo y se atreve a dudar y cuestionar por inquietud propia, puede aspirar a la grandeza del espíritu, el éxito de la autorrealización basado en la libertad y, de ella, la exclusión de complicaciones innecesarias, aprendidas de los suyos -como la cultura específica, una ideología o superstición heredada-, que nunca son experimentadas o comprobadas como ciertas personalmente. Humanista y altruista, el Ser independiente y auténtico, que elige libremente, vive de su propia voluntad pero respeta a las ajenas, conoce sus límites con los otros y aprende a convivir y colaborar con ellos al reconocerlos como miembros iguales de su especie y pobladores del mundo.

El Pensamiento Filosófico Simplista promueve la observación y el amor al arte de la contemplación de la belleza original. Bajo esta premisa, observar es su máxima. El seguimiento de la intuición y la genuina atracción hacia la naturaleza, sus orígenes animales, y la contemplación de la tierra y sus frutos en su estado primario, es el mayor gozo que la misma se dispone a recordarle al hombre, que está en perfecta armonía con ella.

No se encierra en dogmas, sino su único interés es que el hombre descubra el divino disfrute de la existencia y la explotación de los talentos que la naturaleza le ha “regalado”.

La vida es simple para el simplista y las emociones más puras como la felicidad, la rabia, la tristeza, el miedo solo se presentan en su verdadera y justa proporción de acuerdo al estimulo real. Anexamente vale decir que el amor es el sentimiento más común en el simplista porque aprende a disfrutar de sí mismo y de los demás, en soledad y conjuntamente. Es una alternativa de vida muy compleja pero demasiado sencilla. Es como el animal, su organismo es extremadamente complicado, cuenta con huesos, átomos, células, sustancias químicas, anticuerpos etc. pero desconoce, y su única preocupación es solucionar sus problemas presentes e inmediatos, la comida, escapar de su depredador, copular; y luego, solventada la dificultad: la angustia termina. Así es el pensador simplista, la diferencia es que es consciente –nunca absolutamente- de su complejidad y la simplifica. Conoce –relativamente- su realidad, su ocupación en el mundo, maneja términos y símbolos, tiene consciencia de que nace y que inexorablemente algún día morirá: sabe que sabe y sabe que no sabe.

El humano común es un erudito frente a los otros animales pero a veces olvida su más pura esencia, la comunión que tiene desde su nacimiento con la naturaleza y la simplicidad que ella conlleva. El humano es una pequeña creatura entre muchas que quiere ser superior al resto que le entorna, imagina, se ufana, goza, pero sufre y es desgraciado cuando en su búsqueda olvida quién es, de donde viene y para dónde va: Una creatura nacida de la tierra, que forma parte de ella y la disfruta, trabaja, encuentra el fin en la muerte y, fallecida, vuelve de donde salió, la tierra. La complejidad de tal filosofía es disipar la niebla, quitar la basura y volver a ser simples.

2 comentarios:

  1. muy bueno

    me senti muy identificado




    --KEVINSAN---

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  2. Wow!...vaya ke eres una nena guapa y ocupada...

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