
¿Cuántas veces no hemos repetido esta frase? Siempre recordando el pasado con nostalgia y mirando el presente con descontento. Pero analizando esta frase, que parece estar anclada en el inconsciente humano, me pregunto ¿De verdad las cosas eran mejor antes?
La mentalidad conservadora es cerrada, se enfoca en el pasado, en salvaguardar lo que fue, es decir, en proteger y perpetuar un sistema ya instaurado. La mentalidad progresista, por lo contrario, mira hacia el futuro y trata de cambiar el sistema establecido.
La mentalidad conservadora es como un sistema cerrado y muchas veces es represivo (coacciona o reprime al que se salga de la línea impuesta para evitar los cambios), mientras que la mentalidad progresista es un sistema abierto que aboga por la libertad individual y el desarrollo integral de la persona. Unos creen que es mejor el pasado –y tratan de conservarlo- y otros creen que es mejor el futuro –y tratan de cambiar el presente-.
¿A cuál filosofía pertenece Ud.? Ahora entraremos en un aspecto importante que influye en nuestra percepción de la vida y, por ende, en nuestro grado de felicidad.
“Antes todo era mejor” ¿En serio? ¿Nos basamos en realidades o en ficciones? ¿Es el pasado mejor o es que el presente nos asusta?
Desde un punto de vista psicológico a la mente no le gusta perder la estabilidad que le confiere seguridad (y por ende tranquilidad). Y la mente se resiste a cualquier cosa que amenace su equilibrio. Por ejemplo, un cambio supone una alteración de dicha estabilidad.
El presente nos pide constantemente adaptarnos a nuevas circunstancias, enfrentar nuevas problemáticas y buscar soluciones, es decir, el presente nos pide que estemos en un perpetuo cambio y, como ya expliqué, a la mente no le gustan las alteraciones ni los cambios.
De esta forma, miramos el pasado como algo seguro, “libre” de cambios, y luego nos volvemos al presente y nos encontramos ante lo desconocido e imprevisible muchas veces.
La mayoría de la población mundial mira hacia atrás -tal cual conservador- aferrada en los patrones de pensamiento y conducta que aprendió desde la más tierna infancia. De esta manera es difícil que cambiemos estando habituados a ser de una manera, ya estructurados con un molde bien definido, un molde que nos hace sentir seguros.
Luego está la minoría progresista que mira hacia delante, se arriesga a cambiar su estructura, reformándose a si mismos y su entorno porque quieren evolucionar a otra faceta. Así, a pesar de estar acostumbrados a ser de una determinada manera, queremos cambiar y enfrentar el presente.
Unos temen al cambio y se resisten, otros quieren un cambio y luchan por él. Unos se lamentan del hoy, añorando conservar el pasado y huyendo el “peligro” que supone el presente, mientras que otros abrazan el aquí y el ahora como si el momento presente fuese lo mejor que les ha ocurrido. Unos quieren retroceder y otros quieren avanzar.
Entonces, me pregunto: ¿Somos objetivos cuando afirmamos que las cosas eran mejor antes? ¿Nos produce felicidad quejarnos de lo que Es (o podría ser) y añorar lo que fue?
Hay quiénes dicen que los problemas actuales son peores que los de ayer. ¿Estamos seguros de eso o nos estamos resistiendo al cambio? ¿Estamos seguros de eso o tenemos miedo de lo que viene? Piénselo bien, porque si profundizamos veremos que los problemas de hoy simplemente son diferentes a los de ayer. Cada época con sus problemas…y cada época con sus cualidades (¡no olvidemos los aspectos positivos!).
La máxima es partir por humanidad renovada y progresista que se libere de su yugo autoimpuesto, que se libere de su miedo al cambio. Si bien debemos conservar los principios universales del amor y la paz, y todo aquello que contribuya realmente al beneficio individual y colectivo, también es cierto que el progreso y el cambio han de aceptarse activamente. El antes no siempre fue mejor como el hoy no siempre es peor. La evolución supone siempre avanzar a través del presente, no quedarse atrás.
Así, la vida es como un río que fluye: o se avanza y se sigue siendo fresco, o se estanca y no se cambia.
El ser humano es un ser tan tonto que es el único que destruye su habitad.
ResponderSuprimirMe explico destruye bosques, rios, oceanos, en nombre del desarrollo, para construir ciudades, y lugares seguros en su lugar, para nosotros eso es progreso, pero visto desde otro punto de vista es estupido porque destruye el habitad donde vive, asi que para los seres humanos destruir es sinomino de progreso.
Por otro lado con lo que pasa ahora, solo se vende musica, peliculas, etc, cosas banales que no sirben en realidad solo quieren ganar mercado, no sé que pensarán los demás pero no necesariamente mirar hacia adelante es progreso, hoy en día se produce menos de lo que se producía antes, y eso es porque estamos muy distraidos con las cosas del mundo actual y nos hace una sociedad meramente consumista, no interesa otra cosa que eso, eso es lo que me molesta de la contemporaniedad.
Bueno es mi comentario.
Esta bueno tu blog
Saludos.