
La humildad es como un vacío, no hay concepto de “Yo”, no hay nada, porque se es auténtico. En cambio, la arrogancia es el Yo manifiesto; es el Yo magnificado; la arrogancia es alimentar nuestra sensación de Yo, que es una ilusión, que es el vicio del querer Parecer, no del Ser. El humilde no sabe que es humilde ni nunca lo sabrá, el humilde simplemente Es…pero el día que lo sepa, será arrogante.
Por eso nadie puede afirmar o pensar que es humilde, porque al hacerlo está afirmando desde ese Yo manifiesto y arrogante: “Yo soy humilde”, cuando en realidad dice: “Soy arrogante, pero quiero parecer humilde”.
Eres brillante, me gusta mucho como escribe y lo que escribes... saludos y disculpa que no me despedí de ti, salí un momento y llegaron a buscarme cuídate...
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